SOBRE LA DIMENSIÓN DE LOS DESPACHOS DE AUDITORIA (PROCESOS ASOCIATIVOS)

Guetaria (Adrian Laceanu)


El pasado mes de agosto y tras varios años sin vernos, me visitó Pepe, auditor y gran amigo desde que ambos iniciamos hace mucho nuestra andadura común en aquella, entonces prometedora, actividad empresarial de la auditoría de cuentas. Resguardados bajo una frondosa higuera y con una buena jarra de cerveza, charlamos sobre temas que trataré en próximas entregas en este blog y que como ya me esperaba, el primer asunto no era otro que el manido futuro de la profesión y sobré que medidas deberíamos adoptar.

– ¿Cómo ves el futuro de la auditoría y cómo vas  afrontar la que nos viene encima?.

– Ya me conoces —le contesté mientras daba un sorbo a la estupenda cerveza—, no soy especialmente optimista y desde que comentamos este asunto hace varios años, el tema se ha ido complicando más y más, sobre todo para los pequeños auditores. Cada año nos acosan con nuevas y prolijas normativas, con mayores requerimientos técnicos y organizativos, y espérate a la que viene con el nuevo reglamento. Luego está el canibalismo de precios, aplaudido por la CNMC para la que todo vale, incluido ofertar por debajo de coste, y por si fuera poco, las nuevas tecnologías utilizadas  por nuestros clientes y las ya disponibles para los auditores, nos van a obligar a modificar nuestros, en ocasiones arcaicos, procedimientos de auditoría. Como se ha dicho por activa y pasiva, estamos en una actividad superregulada en la que sobran regulaciones y reguladores, el último en participar es el Tribunal Supremo quien al parecer va a determinar qué trabajos amenazan y cuáles no a la independencia de las auditores. Regulación que no tiene parangón con otras profesiones, con un régimen sancionador cada vez más riguroso y que como puede verse por los medios, no evita la los escándalos financieros que en absoluto benefician nuestra imagen.

– Entonces, ¿cómo ves la supervivencia de los pequeños y medianos auditores?

– Tras meditar un momento le respondí, sabiendo que podía caerle como una jarra de cerveza fría, parecida a la que estábamos disfrutando: mira Pepe, los auditores individuales lo tienen realmente crudo. No disponen de medios, el régimen de incompatibilidades con otros servicios prestados a los clientes de auditoría, los bajos precios, las obligaciones de calidad y nuevas normativas está afectando directamente a su rentabilidad y en consecuencia a su supervivencia. Las corporaciones profesionales hace tiempo. que de forma más o menos explícita lo están anunciando y desarrollando acciones que mitiguen su efecto mediante fórmulas asociativas y de colaboración con otras firmas, además de proyectos y talleres que mejoren sus organizaciones internas y de ejecución de trabajos

-¿Y los medianos?, preguntó Pepe preocupado por su calidad de socio director de una de ellas.

-Algo mejor, pero es una cuestión de tiempo. Hay alternativas como la diversificación hacia otros servicios menos “peligrosos” y por supuesto más rentables o, buscando alianzas con otras firmas para conseguir una mayor dimensión y cobertura geográfica.

Esta conversación, mantenida un tórrido día de finales de agosto, la recordé un mes más tarde cuando en una de las ponencias del VII Foro Nacional de Pequeños Despachos de Auditores celebrado en Cádiz, se abordó —aunque de forma tangencial— el tema de la dimensión de los despachos al referirse al estudio-consulta (Visión de sus profesionales) realizado recientemente por el REA, una de cuyas cuestiones planteadas hacía referencia a este tema. La respuestas me sorprendieron al estar casi igualadas entre el 32 % de contrarios a los procesos de fusiones y de colaboraciones entre auditores frente a un 37 % a favor y a un 29 % de indecisos. Mi impresión personal difiere de este resultado ya que, como he descrito durante la charla con Pepe, el problema de la dimensión constituye una de las principales preocupaciones a resolver por los responsables de los despachos y firmas pequeñas de auditoría.

Posteriormente, en el FORO DE AUDITORÍA 2019 celebrado el pasado octubre conjuntamente por las dos corporaciones profesionales, REA e ICJCE, en San Sebastián, se volvió a plantear el tema de la dimensión y su relevancia para poder, según expuso el Presidente del Instituto de Censores,  acometer los cambios que se avecinan: adopción de las nuevas tecnologías, cumplir con los principios de igualdad, mantener el talento y disponer en definitiva del necesario “músculo” para conservar la actual cartera y ofrecer los servicios de auditoría con los niveles de calidad exigidos y alcanzar, obviamente una rentabilidad acorde con los recursos aplicados y las responsabilidades asumidas. Lo que supone disponer de una “masa crítica” adecuada que nos permita no sólo crecer de forma sostenible sino en el caso de los despachos de muy pequeña dimensión, garantizar su supervivencia.

La pregunta del millón es: ¿qué medidas puedo y debo adoptar?

Hay alternativas pero que dependen de la opción que se adopte sobre la continuidad de la actividad o no.

NO CONTINUIDAD. Reducción y cese como auditores: Se trata de tirar la toalla y renunciar a seguir como auditores, cediendo la cartera, parcial o total, a otros compañeros o bien vendiendo todas sus participaciones societarias a otra firma de auditoría y dedicarse a otras actividades de asesoramiento menos arriesgadas y más rentables o, si se está en edad de jubilación, retirarse para disfrutar, en muchos casos, de la parca pensión que le corresponde como extrabajador autónomo.

CONTINUIDAD. Integración o colaboración. Si por el contrario, se opta –en un alarde de valentía y una gran dosis de ilusión vocacional– por seguir con la actividad, hay varías opciones que magníficamente expuso D. Carlos Izquierdo Insúa [1]en el siguiente cuadro:

Como puede apreciarse, en función del grado de vinculación y de la dependencia que quiera asumirse, existen básicamente dos alternativas: a) la integración por la venta total o parcial de participaciones y consiguiente aplicación de art. 42 del C. de Comercio  o por la participación en intereses comunes mediante la adopción de una dependencia funcional con otra u otras firmas; en ambos casos se constituye una red de auditores tal y como se contempla en nuestra actual regulación, y b) la venta parcial o total de la cartera de clientes que no constituye por sí misma una red de auditores ni vinculación entre ellos, salvo que se suscriban acuerdos de colaboración durante un periodo de transición establecido.

Otra opción, que está siendo asumida por muchas firmas pequeñas no dispuestas a perder su nombre, cartera, autoridad directiva y forma de trabajar, es la cooperación vía soluciones asociativas, bien de carácter mercantil como las AIE, U.T.E o no mercantiles como las Asociaciones.

La constitución de redes de auditores, si bien con la anterior Ley estaba más diluida, con la actual además de ser más compleja, en ocasiones resulta incomprensible y difícil de aplicar, y presupone como vinculación determinados conceptos de colaboración que por su propia naturaleza están implícitos en las figuras de la A.I.E,, U.T.E e incluso en las asociaciones cuando su objeto social contempla la mutua y permanente colaboración técnica o de otro  tipo entre sus miembros.

La cuestión de ser o no red de auditores no es baladí ya que la actual Ley de Auditoria y el futuro reglamento que la desarrollará, obliga a determinados requerimientos de control e información al ICAC que suponen el diseño y funcionamiento de complejos y costosos procedimientos administrativos relacionados con las obligaciones adicionales para el control de la independencia y la asunción de trabajos de auditoría.

Durante estos meses, a raíz de ciertas noticias aparecidas en LinkedIn sobre el proceso de integración realizado por mi firma AUDINFOR el pasado mes de septiembre, he recibido muchas consultas de compañeros y amigos interesados sobre este tema y sobre las posibles opciones de colaboración entre despachos, con sus pros y contras [2].

La respuesta sobre la opción más adecuada no es fácil ya que dependerá de muchos factores y fundamentalmente de la estrategia que cada firma o despacho decida adoptar sobre su futuro y que estará condicionada a cuestiones tales como su nivel de estabilidad y rentabilidad de su cartera de clientes, su carga laboral, el sector en el que se desenvuelve, edad de los socios y un largo etcétera que en cada caso habrá que valorar.

En nuestro caso y atendiendo a nuestra situación e intereses, hemos optado inicialmente por la pertenencia a una asociación denominada FORAUDIT (https://foraudit.es/), sucesora de una A.I.E, anterior, de la que soy vicepresidente y en la que estamos 12 pequeñas y medianas firmas, pero cuyos objetivos no son constitutivos de redes de auditores ni existen vinculaciones por otras colaboraciones profesionales previstas en los estatutos. Adicionalmente, AUDINFOR se ha integrado con otra firma miembro de la citada Asociaciòn, AUDITEST https://auditest.es/ , creando una red de auditores propia, con metodología, sistemas de calidad, estrategia y dirección comunes.

He de señalar que el tema de las luces y sombras de las diferentes opciones, será objeto de una posterior entrega en la que comentaré las opiniones que el pasado agosto trasladé a mi buen amigo Pepe..

Indicar a modo de conclusión que en las reuniones de socios además de definir, entre otras cuestiones, las estrategias comerciales, directrices de calidad, se ha de abordar y decidir cómo dimensionar la organización para cumplir con los objetivos previstos y afrontar los cada vez más complicados retos a los que se enfrenta la profesión.

Esteban Uyarra Encalado

Diciembre 2019


[1] Congreso Nacional de octubre de 2014 organizado por el ICJCE. Ponencia sobre experiencias prácticas sobre Integraciones y fusiones de despachos.

[2] Desde casi los inicios de la actual auditoría en España allá a finales de los años 80 de la primera LAC, he sido un defensor convencido de la unión de los auditores, tanto en una sola corporación sino entre despachos y firmas para competir en un mercado ya entonces dominado por las grandes firmas entonces 8 y ahora concentradas en 4 que copan la mayor parte del mercado.


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